Método
Presupuesto siendo autónoma: las tres cuentas
Una autónoma rara vez quiebra por falta de clientes. Quiebra por haber gastado dinero que no le pertenecía.
El error de partida
Una factura de 4'000 cobrada no es un ingreso de 4'000. De ahí saldrán gastos profesionales, la cuota de autónomos y los impuestos. Lo que acaba siendo tuyo ronda a menudo la mitad.
Mientras ese dinero duerma en la misma cuenta que el resto, se gastará. No por imprudencia: porque está a la vista.
La regla de las tres cuentas
En cada cobro, el dinero se reparte inmediatamente:
| Cuenta « gastos » — material, software, seguros, local | 25 % |
| Cuenta « impuestos y cuota » | 25 % |
| Cuenta personal — tu sueldo | 50 % |
Estos porcentajes son un punto de partida: ajústalos a los seis meses con tus cifras reales. Lo que importa es que el reparto se haga al cobrar, nunca a final de mes.
El IVA es la trampa número uno. El IVA que cobras a tus clientes no es tuyo en ningún momento: lo estás guardando para Hacienda. Si vive en tu cuenta corriente, la liquidación trimestral llega como un golpe.
Pagarse un sueldo
La cuenta personal no se gasta directamente. Alimenta un sueldo fijo que te pagas cada mes, calculado sobre la media de los últimos doce meses menos un 15 %. Es el método detallado en presupuesto con ingresos irregulares.
Los tres errores más caros
- Subir el tren de vida tras un buen trimestre. Los gastos fijos suben en una semana y bajan en un año.
- No facturar los gastos. Desplazamientos, software, tiempo de presupuestar: si no están en el precio, salen de tu sueldo.
- Esperar para reclamar. Una factura impagada no es un problema de contabilidad, es tu sueldo del mes. Reclama a los 7 días, no a los 45.
El colchón, no negociable
Una autónoma no tiene preaviso, ni paga extra, ni paro sobre su actividad. El fondo de emergencia no se cuenta en tres meses sino más bien en seis, y se construye antes de cualquier inversión en la actividad.
Preguntas frecuentes
¿Cómo gestionar el presupuesto siendo autónoma?
Repartiendo cada cobro inmediatamente en tres: en torno al 25 % para gastos, 25 % para impuestos y cuota, 50 % para tu sueldo.
¿Cuánto apartar para los impuestos?
Alrededor del 25 % de la facturación al principio, ajustable a los seis meses con tus cifras reales. Sin retención en origen, la factura llega de golpe.
¿Por qué el IVA es un problema?
Porque el IVA que cobras no es tuyo en ningún momento: lo guardas para Hacienda. Si vive en tu cuenta corriente, la liquidación trimestral llega como un golpe.
¿Qué reserva hace falta trabajando por cuenta propia?
Seis meses de gastos en lugar de tres: sin preaviso, sin paga extra, sin paro sobre la actividad.
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